Con la pólvora mojada
Real Sociedad y Osasuna
disputaron el partido adelantado de la jornada 13 y se repartieron
los puntos en juego. Los locales llegaban eufóricos tras pasar por
encima del Rayo Vallecano pero se toparon con un equipo rojillo que
continúa en línea ascendente.
Se pudo ganar... pero
también perder, así que el empate parece lo más justo. Los de
Montanier buscaban su tercera victoria consecutiva a costa de un
necesitado Osasuna pero los rojillos hicieron un partido muy serio e,
incluso, pudieron llevarse los tres puntos a Pamplona. De este modo
y, tal y como ocurriera el año pasado, el encuentro acabó sin goles
y con un Andrés Fernández salvador en los minutos finales.
Los primeros compases
fueron todo un espectáculo para el espectador gracias a los
contínuos ataques y jugadas de peligro de ambos conjuntos. Antes del
primer minuto, Osasuna ya había tanteado a Claudio Bravo gracias a
un tiro de Armenteros que envió a córner el meta chileno. Acto
seguido llegó la réplica de Griezmann pero su disparo se fue
demasiado alto. El balón parecía quemar en los pies de los
futbolistas y los pases largos fueron la tónica habitual de este
tramo de encuentro donde los dos guardamentas tuvieron trabajo extra.
Durante toda la primera
mitad no hubo un claro dominador y cualquiera de los dos equipos pudo
marcar ya que el balón se movía con velocidad de un área a otra.
La zaga de la Real Sociedad estaba muy segura y anularon por completo
a un impotente Kike Sola que apenas pudo inquietar a Claudio Bravo.
Griezmann y Vela estuvieron a punto de batir a Andrés Fernández en
varias ocasiones pero el meta murciano demostró por qué es un pilar
insustituible en el esquema de Mendilibar.
La calma llegó tras el
descanso, tiempo que aprovechó Mendilibar para sustituir a un
renqueante Álvaro Cejudo por el belga Lamah. Casualidad o
causalidad, Osasuna hizo aguas en ataque durante gran parte del
segundo acto y tan solo un cabezazo de Arribas en el tiempo de
descuento pudo decantar la balanza a favor de los rojillos. La Real
Sociedad también bajó sus prestaciones y la salida de Rubén Pardo
a falta de 15 minutos para el final provocó que los locales
disfrutaran de las mejores ocasiones.
Visto lo visto, el empate
fue lo más justo en un partido marcado por el alto ritmo de juego
entre dos equipos vecinos. Pese a jugarse en viernes, el aspecto de
Anoeta fue inmejorable y más de medio millar de aficionados de
Osasuna se desplazaron hasta San Sebastián para presenciar el derby.
El Rayo Vallecano será el próximo en visitar el Reyno en Liga pero
antes los de Mendilibar tienen compromiso copero ante el Sporting en
el que deberán superar el 1-0 en contra cosechado en Gijón.